A las cosas por su nombre

Es frecuente que las empresas recurran a utilizar recursos ajenos para gestionar el fujo de trabajo diario, normalmente en procesos rutinarios y/o previamente estandarizados.

 

De cara a gestionar una organización y su correspondiente Cadena de Valor estratégicamente, contamos con herramientas como el Outsourcing, Subcontratación y el Trabajo Temporal. Pueden parecer lo mismo, pero la implicación estratégica que tiene cada una de ellas está muy alejada.

A pesar de que tanto la externalización, la subcontratación o el trabajo temporal pueden permitir un mayor grado de flexibilidad, agilidad y dinamismo a las empresas, es importante saber diferenciarlas con el objeto de poder elegir la opción que más alineada este con la estrategia de la organización.

 

1.     Subcontratación

Principalmente, las organizaciones recurren a la subcontratación para trabajos que tienen un comienzo y un fin determinado. Suele tratarse de tareas que no se realizan de forma habitual o no resulta rentable hacerlas internamente.

Se suele emplear este modelo de contratación para cubrir las necesidades de calibración de equipos, mantenimiento de las instalaciones de calefacción, limpieza o servicios de vigilancia, entre otros.

 

2.     Trabajo Temporal (ETT)

Cuando una Empresa necesita cubrir temporalmente un puesto de trabajo y recurre a una ETT y establecen, mediante contrato, una relación mercantil. Por último, el trabajador que ha sido contratado por la ETT prestará sus servicios en la Empresa Usuaria, bajo cuya dirección y autoridad desempeñará sus funciones, pese a no tener relación laboral con ella.

A diferencia de otras modalidades de empresas de contratación, las ETT contratan directamente a los trabajadores y posteriormente los ceden a la Empresa Usuaria delegando en ellas la dirección y control del trabajo a desarrollar.

 

Una buena opción para reclutar a alguien para un trabajo puntual, como por ejemplo, incorporando a personal de producción para hacer frente a incrementos puntuales en la demanda  o cubrir ciertas bajas de personal de escasa especialización. 

 

3.     Outsourcing o Externalización 

Una buena definición podría ser: “Modelo de negocio mediante el cual una empresa confía parte de su actividad en manos de un tercero que provee servicios especializados y gestionados basados en acuerdos de nivel de servicio.”

 

Sería desacertado considerar el Outsourcing como una elección exclusivamente táctica amparada en el simple ahorro de costes. Este tipo de servicios normalmente requieren una relación contractual de medio/largo plazo para poder explotar su potencial pues se trata de una herramienta  que además de garantizar la flexibilidad y agilidad para cubrir y cumplir los objetivos de negocio, permite la optimización y mejora de la gestión de los costes.

En este caso, la empresa proveedora de outsourcing asume la plena responsabilidad sobre personas, herramientas, tecnologías y resultados de aquellos procesos que le han sido contratados, ya que es una empresa diferente de la empresa contratante.

 

Por lo tanto, la externalización, la subcontratación o el trabajo temporal son herramientas que permiten un mayor grado de flexibilidad, agilidad y dinamismo que toda organización tiene a su disposición, pero que requieren de evaluación previa de las necesidades. y que en ningún momento debemos despreciar las ventajas competitivas que nos pueden llegar a ofrecer. 

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